6/2/15

Marchando una de chistes (11ª parte)

Una pareja se conoce en un bar. Después de dos copas, ella muy loba y vanidosa pregunta:
-¿Qué edad crees que tengo?
-Por la mirada, 25 años, por tu piel, unos 20 años y por ese cuerpo, 18.
-¡Madre mía!, tú sí que sabes seducir a una mujer. Y ahora, ¿qué vas a hacer?
-La suma.

Un niño de 3 años se estaba mirando sus testículos mientras se bañaba.
-"Mamá" preguntó, "¿Este es mi cerebro?"
-"Todavía no"

Una viejita, en la mitad de un servicio religioso, se inclina y le dice al oído al esposo:
-"Me acabo de tirar un pedito silencioso... ¿Qué hago?..."
Y el marido le responde:
-"Ahora nada, pero después cámbiale las pilas al sonotone."

En un autobús repleto de gente, sube un hombre. Se coloca al lado de una mujer guapísima y le pone la mano en el pecho.
-Oiga, ¿podría poner la mano en otro sitio? - Le dice la mujer.
Y le contesta el hombre:
-No me provoque, no me provoque...

Dos tontos, y uno le pregunta al otro:
-¿Qué llevas en esa cesta?
-Y el otro responde: "Si lo adivinas, te doy un racimo."
-"¡¡¡Croquetas!!!"

En el hospital de Lepe una madre le pregunta al médico:
-Doctor, ¿cree usted que mi hijo perderá el ojo?
El médico responde:
-Si lo pierde es porque le da la gana. Yo se lo he liado con un pañuelo.

2/2/15

El mono

Entra a un café un hombre llevando a un mono con una correa.
Se sienta, pide una bebida para él y un zumo de plátano para el mono.
El animal se toma el zumo, tira el vaso al suelo y comienza a correr por todo el bar, lanzando gritos y haciendo destrozos. Finalmente, llega a la mesa de billar, se para, ve la bola blanca que esta sobre el paño de la mesa, la agarra y se la come.
El dueño del bar, enfurecido, le recrimina al hombre:
- Óigame, usted, ¡Ese mono suyo es un salvaje, primero me destroza el bar y después se come mi bola de billar! Los voy a echar a patadas a usted y a ese bicho de mierda.
El hombre, avergonzado, le dice al dueño:
- No se preocupe amigo, yo le pago por todos los daños.
Dicho esto, saca un fajo de billetes y se va.
Al cabo de una semana vuelven el hombre y su mono al mismo bar. El hombre pide un trago para él y un zumo de plátano para el mono. El mono esta vez se comporta decentemente, se toma su trago y se pone a caminar mesa por mesa, pero sin romper nada. En esto que ve sobre una mesa un helado con una cereza encima. Agarra la cereza, la mira bien, y procede a metérsela en el culo con toda delicadeza. Se la saca, la vuelve a mirar, y se la come.
El dueño del bar, indignado, otra vez le recrimina al hombre:
- Oiga! Ese bicho asqueroso suyo es un inmundo!. ¿Vio lo que hizo? Delante de todos mis clientes, se mete una cereza en el culo y después se la come.
A lo que el hombre le contesta:
- Si, mire, tiene que comprenderlo, con lo que le costó cagar la bola de billar, ahora antes de comer cualquier cosa primero la mide.

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